Select Page

Disfunción De Las Glándulas De Meibomio

Padecida por muchos y valorada por pocos, abarca un amplio espectro de signos y síntomas que a menudo pasamos por alto


 

La Disfunción de las glándulas de Meibomio (DGM) es una enfermedad crónica, común e incapacitante que influye en la salud y el bienestar de millones de personas en todo el mundo.

Ya mencionamos brevemente esta condición cuando hablamos sobre blefaritis, pero es importante explicarla más detalladamente y abrir un apartado solo para ella.

Lo primero de todo es definir QUÉ SON Y DÓNDE ESTÁN las glándulas de Meibomio (GM).

Las glándulas de Meibomio están situadas en el borde del párpado (son más abundantes en el párpado superior que en el inferior). En cada párpado hay entre 30-40 glándulas. Su misión es  producir una secreción grasa que forma parte de la película lagrimal. La función principal del componente graso de la película lagrimal es estabilizar la lágrima en el ojo y retrasar la evaporación de la misma. En condiciones normales estas glándulas ayudan a lubricar la superficie del ojo, evitando la evaporación de la lágrima y manteniendo constantemente húmeda la córnea.

meibografia

Imágenes tomadas y tratadas especialmente para observar las glándulas de Meibomio (marcadas con una flecha). En la imagen de la izquierda se ven en el párpado inferior y en la derecha en el superior.

¿Qué Ocurre Si No Funcionan Bien?

La explicación es la siguiente, si las GM no funcionan correctamente la lágrima no tiene suficiente componente graso y por tanto es menos estable en la superficie ocular. Es decir, la secreción grasa no llega a la lágrima en suficiente cantidad de lo cual resulta una película lagrimal alterada, que se evapora con gran facilidad y la aparición de síntomas de ojo seco. A su vez, la secreción acumulada hace que los párpados se inflamen.

glandulas-meibomios

En la imagen de la izquierda se ven los orificios de unas glándulas que funcionan bien. En la imagen de la derecha los orificios están obstruidos por la grasa (está más sólida y blanquecina de lo que debería)

¿A Quién Afecta?

Según los estudios los hombres padecen la DGM desde edades más tempranas que las mujeres, iniciándose sus síntomas a partir de los 20 años en varones frente a los 30 en mujeres, probablemente por la influencia de factores hormonales.

La edad es una variable importante a tener en cuenta: la prevalencia de DGM se ve incrementada a medida que avanza. Entre los 20 y los 80 años aproximadamente un 50 % de glándulas pierden su expresibilidad (es decir, ya no secretan la grasa igual que antes) y, por tanto, su función, pasando de una media de 14,5 glándulas en la década de los 20 años a tan solo 7 en los 80.

Viendo estos datos es normal preguntarse ¿se trata de una verdadera patología ocular o sencillamente ante un proceso fisiológico de envejecimiento e involución progresivo? Esto podremos responderlo según las causas que lo hayan provocado.

¿Qué Lo Causa?

La DGM es un problema constitucional y además existen varios factores que pueden agravarla tales como:

  1. Factores oculares: uso de lentes de contacto, ojo seco por deficiencia acuosa o blefaritis crónica.
  2. Factores sistémicos: la edad y el sexo, la menopausia, el síndrome de Sjögren. La rosácea o la piel atópica son enfermedades dermatológicas que muy frecuentemente se acompaña de DGM.
  3. Factores farmacológicos: uso de retinoides (compuestos químicos relacionados con la Vitamina A), antidepresivos, tratamiento postmenopáusico, etc.
  4. Factores ambientales: dietas pobres en Omega-3, temperatura y humedad ambiental y uso de pantallas durante un periodo largo de tiempo.

¿Cómo Se Manifiesta?

Sus alteraciones pueden ser asintomáticas y ser diagnosticadas únicamente mediante la exploración oftalmológica, o bien causar signos clínicos específicos.

Los síntomas más frecuentemente referidos por estos pacientes son:ojo-rojo

  • Enrojecimiento conjuntival
  • Escozor
  • Irritación o picor
  • Sensación de cuerpo extraño
  • Fotofobia
  • Malestar palpebral
  • Pesadez y cansancio ocular

Los síntomas son típicamente más intensos por la mañana y la sensación de quemazón se intensifica en situaciones en las que parpadeamos menos tales como uso prolongado de ordenador, conducción, etc. Entre las complicaciones de la DGM se encuentran los orzuelos, chalacion y algunas queratitis.

¿Cómo Podemos Tratarlo?

Los tratamientos terapéuticos para tratar la DGM pueden clasificarse en cuatro categorías: métodos físicos,  medicinales, nutricionales y hormonales. En la actualidad se utilizan los dos primeros.

El método físico consiste en técnicas termo-mecánicas diseñadas para expulsar las secreciones que taponan los conductos y así aliviar la congestión de la glándula.

El método más simple consiste en aplicar compresas tibias en los párpados, seguido de un masaje de los mismos. Las secreciones se ablandan con el calor y luego se completa la expulsión mediante masajes para liberar los conductos. Así, el masaje y la aplicación de calor son las dos primeras maniobras para que vuelva a ser líquida, salga de la glándula y forme parte de nuevo de la película lagrimal. Esta técnica y alguna más la podéis leer más detalladamente y con imágenes que os ayudarán a entenderlo mejor en “normas de higiene palpebral”.

El tratamiento con antibióticos incluye el control de la infección del borde del párpado y modifica las secreciones glandulares. El uso de ciertos medicamentos (como algunos antibióticos) en la dosis adecuada puede cambiar la disposición de los lípidos (la grasa) y su secreción de las glándulas.

No obstante, cada vez surgen más alternativas terapeúticas:

– Se puede realizar una punción para desobstruirlas.

– Unas gafas que emiten calor para que la grasa se reblandezca.

– Uso de una lágrima artificial específica para el ojo seco por disfunción de estas glándulas, gracias a su contenido lipídico.meibomios-abiertos-cerrados

Toma Nota…

Es importante controlar el grado de disfunción de las glándulas, dado que en función de esto podremos aplicar un tratamiento u otro.

  1. Ante grados bajos lo mejor es considerar las normas de higiene palpebral (un mínimo de 4 minutos y una o dos veces al día, normalmente mañana y noche).
  2. En el momento que los síntomas no se alivian con estas prácticas, pasaremos a la aplicación de lágrimas artificiales o humectantes (con alto contenido lipídico).
  3. Por último se comenzaría con el uso de medicamentos antibióticos (azitromicina, derivados de la tetraciclina, doxiciclina).omegas 3

No te olvides de que tu alimentación y tu entorno importan, una dieta rica en Omega-3 y una humedad media/alta ambiental son factores que ayudan a mejorar tu situación. Optimiza tu lugar de trabajo o aquel donde pases mucho tiempo, especialmente con el ordenador o el uso de pantallas, que agravan la condición.

 

Síguenos en Facebook

Facebook Pagelike Widget

Cris Arroyo

Escritora

Cris Arroyo es escritora y optico-optometrista en España