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Pterigión

 


 

 

pterigionUn pterigión es una protrusión elevada en forma de cuña que inicia en la parte blanca del ojo (esclera) y puede crecer sobre la ventana frontal del ojo (cornea). Si usted padece de más de uno, la forma plural es pterygia.

La palabra pterigión es derivada del griego pterygos que significa forma de ala. Mientras progresa el pterigión sobre la córnea, puede parecer que tiene forma de ala. Un nombre más común es “ojo de surfista”, debido a que es común entre surfistas quienes pasan mucho tiempo al sol.

Aunque un pterigión no es cancerígeno, puede causar síntomas como disconfort, sequedad, y puede desfigurar permanentemente la cornea.

Causas

Generalmente se acepta que la causa principal de un pterigión es la exposición prolongada al sol. Irritación crónica a causa del polvo y viento, así como el síndrome del ojo seco, también se han visto implicados.

¿Quién está en riesgo?

Es poco común ver un pterigión en alguien menor a 30 años y especialmente raro en niños. La edad más frecuente para ver un pterigión es entre los 30 y los 50 años de edad. Aquellos de piel clara pueden tener riesgo mayor de padecerlo.

Signos y síntomas

Es más común observar el pterigión en el lado del ojo que está próximo a la nariz, aunque pueden aparecer en el lado opuesto, y pueden estar en ambos ojos o solo en uno.

Puede parecer similar a otra protrusión en la parte blanca del ojo llamada pinguécula, pero son dos cosas diferentes.

Un pterigión leve a menudo no presenta sintomatología aparte de una irritación ocasional o una sensación de que hay algo en su ojo (sensación de cuerpo extraño).

Pterigia más grandes y progresivos a menudo son inflamados y, frecuentemente, tienen una apariencia rojiza, que puede hacerlos más llamativos.

Cuando un pterigión significante invade la cornea, puede inducir cambios en la forma de la cornea, llevando a astigmatismo y visión borrosa. Así mismo, halos y deslumbramiento pueden ser síntomas comunes de un pterigión grande.

Tratamiento

Para un pterigión pequeño, a menudo su oftalmólogo le prescribirá un lubricante ocular en gotas u ocasionalmente gotas de esteroides leves, para reducir la inflamación.

Todo aquel con un pterigión, sin importar cuán grande sea, debería usar protectores solares y protectores UV para disminuir la irritación y la probabilidad de que un pterigión aumente de tamaño.

Las pterygia deben ser examinadas regularmente para monitorear el crecimiento y el riesgo potencial de rasguños y astigmatismo. Aunque no son cancerígenos, cualquier protrusión en la parte frontal del ojo debe ser monitoreada en busca de cualquier cambio.

El único modo de deshacerse totalmente de un pterigión, es a través de la cirugía. La cirugía es usualmente corta, alrededor de 30 minutos. Existen múltiples técnicas para su remoción, y su oftalmólogo discutirá con usted cual es la más apropiada de todas.

La cirugía puede ser realizada ya sea en el consultorio de su doctor o en una sala de operaciones. Habrá algo de dolor e irritación posterior a la cirugía, y usted deberá usar un parche por algunos días. La vuelta al trabajo debería ser rápida, en un día o dos.

Existe un riesgo con la cirugía para la remoción del pterigión, como en cualquier otra. Es posible inducir algo de astigmatismo con la cirugía.

Recurrencia

Desafortunadamente es común la recurrencia del pterigión, aunque, con algunas técnicas novedosas, la probabilidad de recurrencia ha disminuido significativamente.

Una escisión simple de un pterigión tiene una alta probabilidad de recurrencia, hasta un 80%, por lo que no es considerado un tratamiento apropiado.

La escisión combinada con radioterapia y gotas llamadas mitomycin C y 5FU ayudan a disminuir el crecimiento de tejido y la cantidad de rasguños posteriores a la cirugía. Esto ha demostrado una reducción de la probabilidad de recurrencia a niveles tan bajos como un 10%, pero, con signos potenciales de efectos secundarios al tratamiento.

El “estándar de oro” para la eliminación del pterigión yace en usar un colgajo/injerto de la conjuntiva, el tejido transparente que cubre la parte blanca del ojo. Este método es llamado autoinjerto conjuntival autólogo y la tasa de recurrencia es tan bajo como un 5-10%. Una modificación de esta técnica reportada en el año 2009 en la revista Oftalmología, llamada la técnica P.E.R.F.E.C.T., ha reducido la tasa a 1 en 1000 y produce un resultado que es indistinguible a un ojo normal.

Luego de alguna de las técnicas antes mencionadas, su doctor probablemente le recomendara gotas oculares esteroideas para reducir la hinchazón y disminuir el riesgo de reaparición.

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Martin Diaz

Fundador/Escritor

Dr. Martín Díaz es fundador de TuVistaSana y optometrista en Virginia